Impuestos y servicios hacen cuesta arriba mantener este negocio
El servicio de lavandería profesional, un oficio tradicional que ha ido desapareciendo con el tiempo, pero que aún encuentra espacios donde se mantiene a flote para ofrecer soluciones a quienes no disponen de equipos o servicios óptimos en sus hogares.
Este es el caso de un establecimiento ubicado en Los Castores en San Antonio de los Altos, el cual cuenta con una década de trayectoria y en los últimos meses ha registrado una caída en su clientela que supera el 50%.
«Uno está batallando y esperando que todo cambie con respecto a los impuestos, el aseo, la luz y las obligaciones, porque eso se siente bastante en un pequeño negocio», explicó Jazmín Bastidas, encargada del lugar.
En Los Teques también se observó la merma de este servicio. Una de las lavanderías más emblemáticas se ubicaba en el Centro Comercial La Hoyada. Actualmente en su entrada cuelga un cartel que dice: “cerrados temporalmente”.
En zonas de Caracas el servicio se mantiene, más que todo cerca de instituciones militares, que son de las pocas organizaciones en el país que continúan pagando un servicio para mantener sus uniformes. A pesar de la presión fiscal y la baja de clientela, el local mantiene el lavado y secado por cesta en una tarifa estándar de $7 para ropa convencional, mientras que las piezas grandes como edredones se cotizan bajo un servicio especial.