“La Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados” en el mar, aseveró el papa León XIV durante un discurso en el muelle de Arguineguín, en Las Palmas de Gran Canaria, España.
El pontífice pidió hacer un «examen de conciencia» por el drama migratorio al iniciar la última etapa de su visita a ese país.
Desde Arguineguín, un muelle que en 2020 fue calificado como el “puerto de la vergüenza” tras el hacinamiento de más de 2.300 migrantes durante días, el Santo Padre preguntó “si hemos sabido reconocer a Cristo en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia, después del desierto, de la noche y del mar”.
«Hoy, junto al mar, la palabra se vuelve concreta: aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad», manifestó. «Hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros», concluyó de forma rotunda durante el acto ante migrantes, trabajadores y autoridades, entre las que se encontraban el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente de Canarias, Fernando Clavijo.