El papa León XIV, a través de la Limosnería Apostólica, envió una primera ayuda económica de 100.000 euros a Venezuela para contribuir a paliar los efectos de los devastadores terremotos que sacudieron el país.
Según informaron medios vaticanos, el donativo fue dispuesto por el pontífice tras mantener un contacto directo con el nuncio apostólico, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, con el fin de canalizar los recursos a través de las iglesias locales para atender las necesidades más urgentes.
La situación en las zonas impactadas sigue siendo crítica, especialmente en el estado La Guaira, el más afectado por los sismos y declarado oficialmente como «zona de desastre natural».
Monseñor Pablo Modesto González Pérez, obispo de la diócesis de La Guaira, relató que la región se encuentra completamente desprovista de energía eléctrica y que la infraestructura local ha sufrido graves daños, reportando incluso el derrumbe de numerosos muros en el seminario diocesano.
Por su parte, el arzobispo de Caracas explicó, tras realizar una visita técnica, que la catedral y una docena de templos de la capital presentan severos daños estructurales.