Reportan bajas ventas en el sector
La dinámica comercial en la parroquia San Pedro de los Altos, en el municipio Guaicaipuro, se mantiene a un ritmo considerablemente lento tras los recientes terremotos que sacudieron el país.
Durante los movimientos telúricos, en algunos establecimientos, la fuerza de los terremotos provocó la caída y rotura de mercancía pesada. María Vieira, comerciante afectada de la zona, comentó cómo vivió esos momentos en su local: «Todo esto se cayó; frascos de vidrio, mayonesa, todo eso se partió».
Explicó que el pánico se apoderó de los clientes presentes, quienes tuvieron que salir corriendo hacia la calle, ya que anteriormente se encontraban viendo un partido de fútbol dentro del local.
A la pérdida material de inventario se le suma una preocupante parálisis económica en los días posteriores. Vieira señaló que la afluencia de compradores ha caído de forma drástica debido al temor generalizado de la población. «La gente está como asustada, entonces no ha habido mucha venta», afirmó.

“No han dado ni un plazo para que la gente pague»
Sin embargo, comerciantes critican que, a pesar de algunos haber sufrido pérdidas de sus mercancías y registrar un bajo número de clientes, las obligaciones fiscales se mantienen intactas.
«Esperamos que la cuestión de los impuestos mejore, porque ellos siguen cobrando igual a pesar de la situación que está pasando y de las pérdidas que hubo. No han dado ni un plazo para que la gente pague», denunció Vieira, quien espera que las autoridades consideren un plan de apoyo o una tregua en el cobro de tributos para permitir la reactivación real de la economía en la parroquia.
Afortunadamente, más allá de la pérdida de productos específicos y el colapso de algunos estantes, no se reportaron daños estructurales graves ni heridos en la zona.
«Hemos vivido temblores muy pequeños en otros años, pero como este nada que ver. Fue un momento de mucho pánico ver cómo se movían las estructuras», relató Adenahuer Martínez, otro comerciante de la localidad, quien además agradeció que, dentro de todo, la comunidad fuera bendecida al no registrar pérdidas humanas.