La Fundación Casita Azul llevó a cabo su primera sesión de musicoterapia, una jornada pensada especialmente para niños neurodivergentes y que contó con la participación de la comunidad carrizaleña. El encuentro tuvo el respaldo del programa “Música Científica” del maestro Salomón Schurman y la colaboración del Sistema de Orquestas del núcleo Carrizal.
Durante la actividad, los pequeños interactuaron con violines, guitarras y maracas. Sentir la vibración y el ritmo de los instrumentos les permitió conectar con sus emociones, mejorar su integración social y estimular el desarrollo motor y sensorial.
Los especialistas presentes explicaron que la música usada como terapia fortalece las habilidades cognitivas, facilita la comunicación y ayuda a los niños a expresar sus sentimientos con más confianza.
Desde la Casita Azul reafirmaron que el arte y la cultura son herramientas clave para construir una sociedad más inclusiva. El buen resultado de esta primera experiencia abre la puerta a más actividades y refuerza el compromiso de la fundación de ser un espacio de apoyo, salud y desarrollo para las familias de Carrizal.