Las pequeñas anclas que borraron sus ideas suicidas
Su nombre es Laura. Durante casi cuatro años vivió dentro de una relación que la fue apagando de a poco. El maltrato no le dejaba moretones, eran palabras que la desgastaron y un control constante que le hizo creer que no valía nada.
Dejó el trabajo porque él le decía que “no necesitaba salir”, se aisló de su familia y de sus amigas porque “nadie la iba a entender como él”. El estrés le hizo perder gran parte del cabello. Intentó quitarse la vida varias veces. Cada intento era un grito de auxilio.
Un día se cansó. Empacó una maleta pequeña, salió de la casa y no regresó. Las primeras semanas fueron de miedo, culpa y vacío. Dormía en el sofá de una prima. Lloraba sin control. Pero por primera vez en mucho tiempo estaba lejos de la voz que la destruía.
Empezó terapia. Fue lento. A veces retrocedía. Aprendió a reconocer que el aislamiento y el bloqueo emocional fueron señales de alarma que nadie, ni ella misma, supo leer a tiempo. Poco a poco recuperó el contacto con su madre, volvió a trabajar en un empleo modesto y empezó a cuidarse el cabello otra vez, casi como un gesto de que algo dentro de ella también podía renacer.
Hoy, años después, dice que lo que la sostuvo fueron las “anclas” pequeñas: la prima que le abrió la puerta, la psicóloga que le preguntó sin juzgar, el recuerdo de que todavía había personas que la querían viva.
Su historia no es única. Muchas personas atraviesan crisis en silencio en las que el maltrato psicológico, el aislamiento y la pérdida de sentido se combinan hasta hacer que la vida parezca insoportable. Por eso expertos aseguran que es fundamental hablar del tema con responsabilidad.
Hablar del suicidio no lo promueve
Norma Conquista, psiquiatra y suicidóloga, aclaró en el programa Psicología sin Patrones del Cicpc Radio que abordar el suicidio abiertamente no estimula esta conducta. “Hablar del suicidio no lo promueve. Promover el habla y la escucha activa ayuda a la persona en crisis porque permite ganar tiempo e identificar las anclas que la atan a la vida”, señaló en el espacio conducido por la psicóloga Dhayana Silva.
Recalcó que ante cambios conductuales o señales de alerta, lo fundamental no es atacar de entrada la ideación suicida, sino fortalecer los factores que vinculan a la persona con la vida. Calificar el diálogo sobre el suicidio como “estimulante” es un error conceptual que aleja a quienes necesitan ayuda.
“Quien atraviesa una crisis no busca ser incitado, sino una pregunta franca y un espacio seguro para expresar su sufrimiento”, afirmó.
Campaña del Cicpc
En el mes de la prevención del suicidio, la Delegación Municipal Los Teques del Cicpc, con María Brito y el comisario Jhon Varela, realizó la jornada “Caminos de la Esperanza” en Metro Los Teques. Orientaron sobre manejo de emociones, comunicación asertiva y control del estrés, y enfatizaron detectar a tiempo señales como el aislamiento o el bloqueo emocional.

Distribuyeron material informativo y prevén capacitar también al personal del Metro. Si usted o alguien cercano atraviesa una crisis, busque ayuda profesional. Hablar salva vidas.