El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, exigió este jueves a las autoridades de Tennessee detener cualquier nuevo intento de ejecución contra Christa Pike.
La decisión se produce después de que la reclusa, de 50 años, sobreviviera de manera insólita a dos dosis letales de pentobarbital administradas este miércoles, en lo que pretendía ser la primera ejecución de una mujer en ese estado sureño en dos siglos.
Tras el fracaso del procedimiento, el gobernador Bill Lee anunció la suspensión temporal de otra pena capital programada para este año, mientras el Departamento Correccional defendió que se cumplieron rigurosamente los protocolos legales establecidos.
Desde Ginebra, la oficina del Alto Comisionado advirtió en la red social X que este caso deja al descubierto múltiples razones estructurales para abolir la pena capital a nivel global.
Türk calificó el prolongado sufrimiento físico y mental derivado de los intentos fallidos como un acto «abominable y cruel», al tiempo que alertó sobre cuestiones fundamentales no resueltas en torno al derecho a un juicio justo y expresó su profunda preocupación por el repunte de las ejecuciones en territorio estadounidense.
Tres décadas
Pike, quien lleva casi tres décadas en el corredor de la muerte tras ser condenada en 1996 por un crimen cometido a los 18 años, fue trasladada de urgencia a una instalación médica tras la fallida aplicación.
Sus representantes legales habían insistido previamente en la necesidad de otorgarle clemencia, argumentando su juventud y los graves problemas de salud mental que padecía en el momento de los hechos, un historial que vuelve a encender el debate ético y legal sobre los límites del sistema punitivo en Estados Unidos.