Grabaciones audiovisuales y los testimonios de las víctimas se convirtieron en el eje central de las investigaciones por presunta agresión sexual en perjuicio de tres menores de edad, las cuales llevaron a la aprehensión de los presbíteros Ramón Antonio Acosta y Carlos Eduardo Quintero, pertenecientes a la cúpula parroquial de la Ermita El Carmen en Barcelona.
La contundencia de los elementos probatorios agregados al expediente motivó un despliegue policial coordinado entre la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Polianzoátegui y Polibolívar para ejecutar de forma inmediata las órdenes de arresto tras la celebración de la misa de José Gregorio Hernández, según reseñan varios medios de comunicación.
Debido a que ambos eclesiásticos ostentan la investidura de asimilados militares en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), se dispuso su reclusión bajo estricta vigilancia en la sede del antiguo Core 7 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), donde permanecerán a la espera del desarrollo de las siguientes fases del proceso judicial.
El caso generó una profunda conmoción local que llevó al Ordinariato Militar de Venezuela a emitir un pronunciamiento institucional para manifestar su respaldo y acompañamiento a los afectados y sus familiares ante la severidad de las acusaciones.
Pronunciamiento de la Iglesia
Como se sabe, la sede diocesana anunció la activación de los protocolos de actuación e inició una investigación previa fundamentada en el canon 1717 del Código de Derecho Canónico, condenando cualquier tipo de abuso y garantizando su colaboración con las autoridades civiles, al tiempo que recordó el derecho a la presunción de inocencia de los imputados.
Como consecuencia de este hecho y mientras las fiscalías competentes adelantan las diligencias correspondientes, el histórico santuario ubicado en el centro de la capital anzoatiguense suspendió la atención al público y mantuvo sus accesos clausurados.