10/10/15 .- Algunas víctimas de la mayor tragedia natural vivida en Guatemala este 2015, el alud que hace una semana arrasó con un asentamiento en El Cambray II y dejó hasta 249 muertos, están convencidas de que ya “es tarde” para encontrar a los posibles responsables de un dolor que una investigación no calmaría.
Esta situación es la que han explicado varios de los damnificados, que solamente piensan en darle “cristiana sepultura” a sus seres queridos, muchos de ellos aún entre los 300 desaparecidos que dejó la tragedia, según cifras oficiales.
María Luisa, una joven de 28 años, relató su calvario personal, puesto que ella perdió a más de 20 familiares y en este momento cuatro de ellos continúan desaparecidos debajo de las toneladas de tierra que masacraron a esta población, situada en la municipalidad capitalina de Santa Catarina Pinula.
Después de salir de la morgue que las autoridades han instalado para identificar a los muertos, esta mujer contó que desde el pasado jueves asiste cada día para comprobar si sus parientes han sido encontrados, eso sí, “cada vez con menos ánimo”.
Perdió a tíos y primos, y para ella ya nada importa. “Ya todo pasó, ya perdimos lo que ya perdimos, y no por gusto. Para mi forma de pensar ya no sirve de nada (una investigación). Ya se fueron nuestros seres queridos”.
Esta mujer, que vivía solo a cinco casas de la zona cero, sostuvo que nadie los avisó del peligro y que ahora “todo ahí quedó”.
Mientras unos entierran a sus familiares y otros esperan poder encontrar a los suyos, los centros de acopio, como el que dirige Arturo, continúan recibiendo ayuda de diferentes puntos del país. Son un grupo de damnificados los que distribuyen el auxilio.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) había advertido a la municipalidad de Santa Catarina Pinula, hasta en dos ocasiones, de que la zona era “de riesgo”, por lo que la Fiscalía de Guatemala ha emprendido una investigación para determinar los posibles “responsables penales” de esta catástrofe.