Desde que se incorporó a las filas bengalíes, el 6 de diciembre, y en lo que va de playoffs, la manera como los lanzadores rivales han trabajado a Aguilar, tiene un patrón, que se puede notar con claridad. No le están lanzando ningún picheo cerca de la zona, ha recibido una enorme ración de pitcheos quebrados en la esquina de afuera. Pero, si ocurre una equivocación, podría conectar un buen batazo y hacer pagar al rival
