El sector bancario nacional quedó prácticamente convertido en un cajero automático manual, porque los cuentahabientes solo acuden a este espacio a buscar efectivo para pagar el pasaje o cobrar la pensión del Seguro Social, porque la mayoría de las operaciones se ejecutan de manera virtual.
Sin embargo, la migración a la atención digital no es lo que genera la soledad absoluta en estos espacios, sino la desaparición de productos y servicios tradicionales, que en el pasado resultaron altamente beneficiosos, como por ejemplo las tarjetas de créditos cuyos montos hoy no superan, en algunos casos, los $5 para quienes aún conservan este instrumento financiero.
En este sentido y para dinamizar las actividades de los clientes, el Banco de Venezuela a través de su personal orienta a sus usuarios, en sus diferentes sucursales, activar una la nueva aplicación llamada AMI.
Con esta opción se tiene la posibilidad “de abrir cuentas digitales desde un teléfono inteligente, computadora o tabletas y la única forma de ingresar será con la huella dactilar o reconocimiento facial, vinculado a tu dispositivo móvil”, tal y como explica su portal.
En el caso del Banco Mercantil desde noviembre de 2022 no emite tarjetas de créditos y la que están activas sus montos son “irrisorios”. En compensación, ofrecen otras alternativas en su portal, como la apertura de cuenta en moneda extranjera Mercantil para realizar compra y venta electrónica de divisas en el momento “que lo necesites y donde quiera que te encuentres”.
Aunque el mercado bancario abra un abanico de posibilidades para captar clientes y dinamizar sus operaciones, corresponde al Estado mejorar el ingreso salarial, restructurar el sistema económico y detener la devaluación de la moneda nacional, para que todos tengan las mismas opciones de participar en los nuevos servicios bancarios/. MD/rp Foto Yuliettsha Molina