Tras los continuos actos de represión y el uso desproporcionado de la fuerza para «controlar» las manifestaciones públicas y pacíficas, uno de los instrumentos que utilizan las fuerzas del Estado para dispersar las manifestaciones son las bombas lacrimógenas, cuyo precio es de 216 dólares cada una, lo que equivaldría a Bs. 2.367, que pudiesen ser utilizados para comprar 338 bolsas de arroz o alrededor de 500 paquetes de harina pan.
Así lo expresó el presidente de Un Nuevo Tiempo de Carrizal, Arcadio Velásquez, quien condenó de manera rotunda la actuación de algunos funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), quienes de forma desmedida agreden -sin contemplación alguna- a cientos de jóvenes y madres que se manifiestan en las calles.
Durante los enfrentamientos que ocurren a diario, en Altamira, los estudiantes denuncian ante los medios de comunicación que son arrojadas al menos 100 bombas durante un operativo, que no se prolonga por más de una hora. «Es decir, se malgastan al menos 236.700 bolívares para reprimir a nuestro pueblo durante una intervención militar, sin contar el gasto de armamento y perdigones»
Velásquez señaló que el llamado a diálogo que ha convocado el Gobierno nacional no se puede tomar en serio, puesto que por un lado pretenden armar un show televisivo, mientras que por el otro continúan agrediendo a los estudiantes que de forma pacífica y haciendo valer el derecho consagrado en la Constitución, toman las calles para elegir mejor calidad de vida. Aseguró que el Ejecutivo debe rectificar y cumplir con las exigencias realizadas por los sectores democráticos y estudiantiles que permitan entablar una verdadera mesa de diálogo basada en hechos concretos y no en palabras.
Lanzaron «gas del bueno» a vecinos de Los Nuevos Teques
En horas de la madrugada de este domingo, vecinos de Los Nuevos Teques denunciaron que funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), irrumpieron en la urbanización arrojando gas lacrimógeno y disparando perdigonazos, para dispersar una manifestación pacífica que protagonizaban los vecinos.
«No les importó la hora ni mucho menos que es un área netamente residencial. Los funcionarios arremetieron de forma violenta contra quienes manifestaban, sin ni siquiera tratar de mediar alguna palabra», así lo expresó Luis Goncalves, vecino de Ruta 2.
Por su parte, Juan Carlos Gómez, vecino y enfermero, aseguró que desde las 6:00 de la mañana socorrió a al menos cinco ciudadanos de la tercera edad y dos infantes, que amanecieron con problemas respiratorios y principio de asfixia, como consecuencia de los efectos de los gases lacrimógenos. Extraoficialmente se conoció que un funcionario de la GNB resultó herido tras inhalar el amoníaco que contenía una botella arrojada desde uno de los edificios de Ruta 1./Gustavo Bastardo/Foto: Jesús Tovar