El papa León XIV eligió vivir en la buhardilla del Palacio Apostólico, el piso más alto del edificio. A diferencia de sus antecesores, el pontífice prefirió este lugar sobre la Casa Santa Marta o los apartamentos tradicionales, tras una remodelación del área debido a años de abandono.
Esta vivienda destaca por ser sencilla y práctica, adaptada a los gustos personales del pontífice. Cuenta con un gimnasio, una pequeña capilla y oficinas, pero lo más importante es que no tiene ventanas hacia la Plaza de San Pedro, lo que permite que el Papa viva con total discreción sin ser visto desde afuera.
Tras finalizar las remodelaciones, el Papa ya realiza sus trabajos diarios desde el palacio. Además de la tranquilidad, León XIV podrá usar la azotea del edificio para caminar y rezar en privado, contando con un espacio exclusivo alejado de la vista del público.










