Cynthia lleva 19 años al frente del Mariachi Show Mi México
Constancia, disciplina y dedicación han sido los factores claves para que Cynthia Henríquez haya cosechado el prestigio que la respalda como músico desde ha 30 años, y que la han llevado a convertirse en la única mujer de nuestra ciudad capaz de dirigir por casi dos décadas a un conjunto de mariachis, con un particular estilo que ha marcado la diferencia en el género.
“Toda mi vida, excepto cuando nací, he estado aquí en Los Teques. Cuenta mi mamá que desde la cuna, cuando tenía un añito apenas, cada vez que escuchaba una canción vivía danzando de un lado a otro, ella creyó que sería bailarina. Como en mi familia no había músicos, jamás imaginó lo que el destino me deparaba”.
Explicó que cuando tenía alrededor de cinco años, pidió que le compraran un cuatro. “Para ese entonces un señor que nos visitaba con mucha frecuencia a la casa, tocaba ese instrumento y me causó curiosidad aprender a interpretarlo pero por mi cuenta. Yo solo escuchaba como él lo hacía, mi oído captaba y me llevaba a emular su interpretación”. Así fue como de forma autodidacta se formó, por guataca.
Como su mamá acudía con frecuencia a la iglesia, bajo la religión cristiana, Cynthia creció envuelta en ese mundo musical que atrapó por completo su interés y simpatía. Un año después se interesó por la guitarra, la cual aseguró es su consentida por ser un instrumento, a su juicio, muy completo. “Con ella toqué muy niña en la iglesia, ya de grande fui directora del coro”.
“Sin embargo siento que aprendí gracias a la agrupación Los Terrícolas, yo oía mucho sus temas en casette, aún sin saber de notas ni nada de eso, repetía los magistrales sonidos musicales que interpretaban. Cinco años más tarde, me inscribieron en la Academia Monjosé para que aprendiera también sobre teclado, ahí me mantuve por tres años”.
No pasó mucho tiempo cuando decidió entrar a la Escuela de Música Los Teques, dirigida por el maestro Carreño, donde aprendió a leer los pentagramas. “Aunque yo aprendí solita al principio, en el camino me fueron surgiendo oportunidades que me iban nutriendo”. Tras todo eso, fue que se inició en el mundo de los mariachis.
“A mí no me gustaba ni un poquito la música mexicana, pero una vez que te haces parte de un conjunto de estos, quedas atrapada para siempre. Como sabía de teclado, me aventuré en el acordeón porque son similares. El señor José Catanaima, en 1987, me ofreció la oportunidad que me sumergió en todo este mundo; luego pasé al Mariachi Águila Real, con quienes grabé un disco”.
Pero alterno a toda esa onda ranchera, Cynthia se desempeñó también 28 años como archivista en los tribunales de justicia en nuestra ciudad, hasta que recientemente salió jubilada. No conforme con eso, en la actualidad está estudiando Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional Abierta.
Un nuevo comienzo
Señaló que una vez que esa agrupación se disolvió, ella se fue a trabajar para Caracas por un período de cinco años con distintos conjuntos. Hasta que hace 19 años, nació el Mariachi Show Mi México, agrupación que lleva adelante con mucho profesionalismo; muy a pesar de que en un principio no quería dirigir por el temor a la extrema responsabilidad que esa labor acarrea.
“El fundador de mi mariachi fue el señor Eleazar Arteaga, me conoció en Caracas y me propuso crear una agrupación porque iba para México a comprar unos instrumentos, quería que yo enseñara a sus sobrinos. Así lo hice, una vez logrado el objetivo me regresé a Los Teques; como él debía irse a Maracay me encomendó la tarea de armar un grupo aquí con los músicos que yo escogiera, iniciamos cinco y hoy duplicamos ese número. Eleazar estuvo con nosotros por cuatro meses, luego siguiendo los consejos de mi equipo de trabajo asumí las riendas”.
Bien dicen por allí que los mariachis como los gaiteros tienen fama de parranderos. Pero este caso, llegó para ser la excepción a la regla. Cynthia ha orientado a su equipo con mucha disciplina y compromiso, “mi mamá dice que es notorio que son dirigidos por una mujer; para mí la presencia y la puntualidad son indispensables, nosotros tenemos siete trajes diferentes, eso se los he inculcado y nos ha traído éxito. La parranda es después del trabajo, no antes ni durante”.
“Todo ha ido fluyendo de tal manera que todos los muchachos están de acuerdo con las normas que nos conducen, somos una bonita familia; muchos tienen una gran cantidad de años dentro de este mariachi. Nos preocupamos unos por otros, viajamos juntos a modo de recreación; es una relación muy bonita. Estoy casada con la música, el estilo a nivel de ritmo y melodía es completamente distinto a los demás, estamos a la vanguardia de la modernización en cuanto al repertorio, sin perder la esencia mexicana”.
Compromiso altruista
Desde su casa, en la vía hacia Quebrada de la Virgen, que es a su vez el epicentro de los ensayos del mariachi, nos contó que una de las cosas más importantes para la agrupación es la entera satisfacción de sus clientes.
“Aunque muchos no lo crean, para nosotros no todo es dinero, por eso con mucho entusiasmo nos presentamos en causas sociales, contribuir con el bienestar de los demás es muy gratificante. Este domingo estaremos por quinta vez consecutiva en el arraial en honor a la Virgen de Fátima y de la Candelaria”.
Entre los planes a corto plazo, que se ha fijado esta talentosa mujer junto a su agrupación está pensado organizar un concierto junto a la Sinfónica Infantil de Los Salias.
“También queremos retomar eventos benéficos organizados por nosotros, ya lo he hecho antes y quiero volver a hacerlo, recabar fondos sobre todo por los niños y abuelos que necesitan tanta ayuda”./Maribel Sánchez/lb/Foto: William Sánchez/