Rafael Silvera, quien acumula 22 años laborando como taxista en Carrizal, hace unos 15 años se reinventó con la venta de bollitos de chicharrón y pollo frente al Centro Comercial La Cascada, convirtiéndose en una referencia de sabor que envuelve con cariño en las tradicionales hojas de plátano, acostumbradas en las hallacas decembrinas.
En conversación con Avance, Rafael relató que la sazón del producto tiene su origen en su niñez, “es la receta familiar, cocinar lo aprendí desde muy joven ya que soy el único varón de una familia de cuatro hijos y mi mamá nunca me excluyó de las tareas que normalmente ponen a hacer a las mujeres. Entonces aprendí a cocinar y me gusta”.
La amabilidad del hombre lo ha llevado a ser conocido por vecinos de Altos Mirandinos, quienes aprovechan las diligencias en el municipio para deleitarse con el combo de un bollo y un café o jugo, que ofrece por Bs. 500. Al consultarle, el emprendedor destacó que los preferidos son los de chicharrón, que cuentan con la característica de que, en lugar de ser una mezcla de masa y chicharrón, él prefiere colocar chicharronada por relleno. Aunque anteriormente las ventas eran más movidas, Rafael recibe con una sonrisa a ciudadanos que resuelven sus desayunos o almuerzos con el plato, “antes en hora y media vendía todo, pero aún hay quienes se llevan dos, uno para desayuno y otro para almuerzo porque son del tamaño de una hallaca”.








