La sopa de trigo de Ismael Texeira es de las más apetecidas
MARIBEL SÁNCHEZ
“Desde que se celebró el primer arraial con el propósito de recaudar fondos para la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, el cual tuvo lugar el 03 de julio de 2008 en el centro comercial Súper Líder, yo me encargo de preparar un plato típico de la Isla de Madeira, me refiero a la sopa de trigo. A pesar de que pensaba que no captaría muchos comensales, me llevé una muy agradable sorpresa al saber que gustó mucho”.
De esta forma se expresa Ismael Texeira, responsable absoluto de elaborar un exquisito plato portugués que ha deleitado el paladar de muchísimas personas en todos y cada uno de las verbenas que se han venido celebrando año tras año, los cuales ya suman cuarenta y cinco; logrados con mucho trabajo, organización y sobre todo amor por cada una de las personas que hacen parte de las distintas barracas que conforman la actividad.
El 21 de mayo de 2009, se llevó a cabo el segundo arraial (aunque fue el primero en los terrenos donde ahora está la Iglesia). Para entonces, parte de las obras (el área del estacionamiento) se habían levantado en obra gris, y así se comenzaron a dar continuamente. Por lo general, se celebran tres al año, uno en febrero, otro en mayo y el tercero en octubre.
Especialidad irremplazable
Antes de poner la primera piedra para la iglesia, cuando surgió el primer arraial, fueron invitados los hermanos de la colonia portuguesa a contribuir con sus habilidades para conseguir fondos, a través de comidas tradicionales de Portugal.
“Yo no soy cocinero, y se los hice saber, pero me atreví a preparar sopa de trigo con carne de cochino, para sumarme a esa importante causa”, destaca Texeira.
En una oportunidad, para variar un poco la secuencia de las sopas, quiso incursionar en la preparación de suculentos perniles pero que la gente le pedía que no dejara de lado ni por un solo instante su especialidad.
“Le agradezco mucho a Nelson Nunes por invitarme, así como a todos en la asociación por la valiosa hermandad que hemos conformado. También estoy agradecido con quienes disfrutan una y otra vez de la sopa que con tanto cariño yo hago. Eso no tiene secreto, solo ponerle voluntad y ofrecerla a la Virgen”.
Una de las anécdotas que ha marcado a este hombre tiene que ver con una visita que hizo a Portugal. Allá, asistió a la primera misa de un sacerdote que poco tiempo antes había estado en uno de los arraiales de acá. “Me pidieron que hiciera la sopa de trigo que yo suelo disponer en cada una de nuestras verbenas. La hice y allá también todo mundo quedó contento”.
Detalles valiosos
En cada verbena, la olla de 150 litros que utiliza para la preparación rinde para 420 platos, y que ante la diversidad de comidas típicas que se ofrecen, como por ejemplo las también famosas espetadas, su sopa no deja de estar entre las más pedidas.
“Los ingredientes los pido a mis paisanos que tienen sus negocios en Quinta Crespo, otros en el mercado mayor de Coche y así poquito a poco entre todos aportan lo que sea necesario. Lo que no hallamos, lo conseguimos por aquí con los amigos de la asociación; preparamos la sopa, la vendemos y todo el dinero que se recoge es para seguir los proyectos en torno a la iglesia”.
Al consultarlo sobre los resultados de la obra responde: “Es una de las mejores construcciones que han podido apreciar mis ojos. Es un pedacito de mi patria en Venezuela, donde ya tengo radicado 46 años. Siento mucho orgullo de haber participado en este proyecto y de seguir en él”./rp