Apoyan las gestiones del sector privado para atender las emergencias
El impacto de los terremotos no se limitó a las zonas con daños materiales ni a las trágicas pérdidas humanas. Según un estudio de Datanálisis presentado por el economista Luis Vicente León, el 75,4 % de la población restringió o evaluó con mayor cautela sus gastos no esenciales durante los 55 días posteriores. Esta cifra supera de gran manera a la de los hogares que sufrieron afectación económica directa, lo que revela un comportamiento generalizado de precaución.
El análisis identifica que la huella más extendida fue psicológica. El 59,3 % de los encuestados reportó ansiedad o estrés después del evento, una reacción colectiva que se tradujo en mayor reserva a la hora de gastar. León compara este patrón con lo ocurrido en Japón, Chile y Turquía tras grandes terremotos: una primera fase de repliegue en la que las familias protegen sus recursos, incluso sin haber padecido daños propios.
El estudio subraya que el desafío actual del país es precisamente recomponer la actividad económica: atender la recuperación de las zonas afectadas, generar empleo y mantener en marcha al sector productivo.
En medio de este escenario, los venezolanos reconocen el rol del sector privado. El 86,2 % valora positivamente la respuesta de las empresas ante la emergencia y espera de ellas medidas concretas: apoyo en bienes esenciales, precios más accesibles y, especialmente, el mantenimiento del empleo y del abastecimiento.