“Más de 10 minutos para pasar el punto, la gente se va de tanto esperar y falla a cada rato la energía eléctrica, cada vez que inicia la temporada de lluvias el comercio sufre también las consecuencias, las dificultades de transporte y al momento de cancelar dificultan que los clientes accedan a las tiendas”, destacó Andrea Colmenares, cajera.
Las constantes fallas eléctricas, las fuertes y los inconvenientes al momento de transportarse han afectado de forma directa el comercio en los Altos Mirandinos, en donde dueños de locales y emprendedores han indicado que las ganancias mensuales se encuentran por debajo de lo estimado.
“Cuando la gente logra llegar a la tienda resulta que no tenemos punto o no pueden hacer un pago móvil o no cae la transferencia, es un verdadero dolor de cabeza para todos, incluso tiene consecuencias para quienes contamos con servicio delivery, porque al momento de concretar la entrega es difícil entablar la comunicación entre el servicio de entrega y el cliente”, comentó Magcrelys Arrieta, comerciante. /DB/at