“La situación se ha puesto peor, las filtraciones son cada vez más grandes, así como el olor y la humedad que con el paso de los días se hace más fuerte”.
Así lo expresó Elida Méndez, camarera, quien aseguró que, pese a que todos los días limpia el dispensario para que el agua no dañe los equipos, teme que las paredes y parte del techo termine de ceder a causa de falta de mano de obra desde hace más de tres años.
Señaló que diariamente visita el lugar para que no caiga en abandono y se roben los pocos equipos que quedan, ya que de obtener la ayuda necesaria serán útiles para atender las especialidades.
“Seguimos esperando respuestas para poder recuperar el dispensario, si la situación continúa agravándose, es posible que ya no se pueda hacer ni las limpiezas, ya que el olor es cada vez más fuerte y toxico”, destacó.
De igual manera agregó: “Hemos hecho lo que está a nuestro alcance para tratar de mantenerlo en pie, sin embargo, la ayuda del Estado es fundamental para realizar los trabajos apropiados y que la comunidad vuelva a contar con el servicio”. EF/rp