“Las situaciones emocionales intensas, como el estrés crónico y prolongado, tienen la capacidad de liberar en la sangre las hormonas llamadas catecolaminas, que provocan el aumento de la frecuencia y de la presión arterial”.
Así lo explicó la psicóloga Maoli Segura, quien agregó que estas hormonas tienen la capacidad de aumentar el trabajo cardiaco desencadenando un infarto de miocardio o una angina de pecho.
Asimismo, agregó que emociones fuertes como la ira, la angustia, la tristeza, la ansiedad y el miedo tambien alteran negativamente la frecuencia cardiaca, por ello requieren ser manejadas adecuadamente para lograr cierto autocontrol.
“Recordemos que las emociones generan respuestas neurológicas a través de los neurotransmisores y afectan directamente el sistema nervioso parasimpático y simpático que controla nuestro corazón”.
Detalló que por esta razón aprender a controlar las emociones es vital no solo para cuidar de la salud mental, sino de la salud física, ya que las emociones fuertes pueden ocasionar diversas enfermedades. EF/ct