Wilfredo Bellorin saca pecha por sus siete hijos
MARIBEL SÁNCHEZ
“Dos matrimonios me han brindado la mayor de las bendiciones que un hombre puede tener, siete maravillosos hijos que me colman de aprendizajes y satisfacciones; de hecho, tengo un máster en cambiar pañales, asistir a reuniones colegiales y demás”.
Tal aseveración la hizo con cierto tono de jocosidad pero también con total convicción Wilfredo Bellorín, un caballero cuya forma de expresión en todo lo concerniente a sus hijos es verdaderamente fascinante.
Su dominio absoluto acerca de cada detalle del nacimiento y evolución de cada uno de ellos, deja entrever lo involucrado que ha estado siempre en sus vidas.
“La llegada de cada uno representó una bendición aumentada. El primer embarazo estuvo a punto de no culminarse, a causa de una toxoplasmosis que casi nos arrebata la vida de Jesús Francisco. Pero nos aferramos a Dios, aprendimos todo lo que pudimos, hicimos lo posible y lo imposible hasta que lo logramos, hoy en día mi primogénito tiene 37 años”.
La segunda gesta también fue un problema, por asuntos de diabetes. “Fue mucho lo que me tuve que documentar, para apoyar a la madre en torno a un proceso tan complicado. Al final, todo salió bien y nuestra princesa, Silvia Carolina, es una mujer sana y luchadora”.
Para la llegada de su tercero y cuarto hijo, Luis Miguel y Wilfredo Enrique respectivamente, Wilfredo (padre) se hallaba en pleno auge profesional, con miras a garantizarle calidad de vida a su creciente familia. En ese entonces, su ocupación demandaba mucho de su tiempo, pero eso no le impedía dedicarles un ratico muy agradable por las noches a todos ellos.
“De mi primer matrimonio son cinco descendientes, todos deseados absolutamente. El quinto llegó en circunstancias muy especiales, pero es tan nuestro como los primeros cuatro. Se trata de Andrés, realmente es sobrino natural de mi exesposa, pero cuando él nació perdió a su mamá producto de ciertas complicaciones de salud; así que entre una cosa y otra se quedó entre nosotros, cosa que nos hizo muy felices a todos”.
Un papá a toda prueba
Tras 12 años de matrimonio, llegó el momento de la separación y aunque fue un momento muy difícil para toda la familia, representó también una prueba de fuego que Wilfredo, superó con creces.
“Estuve, a pesar del divorcio, involucrado de lleno en todos los asuntos inherentes a mis hijos, que estaban entre los 8 y 13 años de edad. Incluso cuando la mamá no podía estar presente en algunos momentos yo salía al ruedo sin miramiento alguno. Además, debo decir que la crianza que tienen fue fructífera, porque siempre han demostrado amor y respeto por igual tanto para papá como para mamá”.
Respecto a su actual relación, donde nacieron Patricia y Vanessa (13 y 10 años respectivamente) confiesa que debió empezar desde cero. Ya no tan joven, pero sí igual de decidido a dar el todo por el todo con esta nueva familia que ha forjado junto a Letzaida, con quien ya lleva 22 años de matrimonio.
Con mucho orgullo confiesa que los valores y el amor que ha transmitido a sus chamos, lo aprendió de sus padres; y le complace ver que ellos lo están sembrando de una manera muy natural a sus hijos, los nietos de Wilfredo, que ya son seis.
Oportunidades para todos
En procura de incentivar en todos el deseo de progreso, así como de superación personal y profesional, se propuso maximizar sus esfuerzos para que cada uno de sus hijos tuviera la oportunidad de estudiar en el exterior.
¡Y lo logró! Los cinco varones, estudiaron en EE.UU, porque el aprendizaje del inglés era y es de vital importancia para él, por las puertas que abre ser bilingüe. En tanto que Silvia hace lo propio acá en Venezuela, tras una difícil pero aleccionadora experiencia en el Norte.
“No fue fácil separarme físicamente de ellos, pero era necesario, lo bueno es que siempre mantuvimos comunicación cercana y fluida. Ante cualquier duda, problema, logro o lo que ocurriera ellos sabían que acá de este ladito tenían a su papá pendiente siempre para orientarlos, felicitarlos o hasta reprenderlos según lo que correspondiera”.
Por su parte, las niñas más pequeñas, están a la espera de poder obtener ese beneficio tan valioso que tuvieron sus hermanos mayores en su momento, y convertirse en profesionales fuera de nuestras fronteras. Anhela el momento en que puedan reencontrarse todos de nuevo, la última vez que se juntaron fue en septiembre 2019.
A sus 60 años de edad, considera que ser padre múltiple le ha brindado la oportunidad de conocer a fondo las personalidades de cada hijo, tan distintas pero tan parecidas al mismo tiempo.
“Me alegra saberlos siempre tan unidos, tan al pendiente los unos de los otros, tienen los siete una relación increíble. Las dos más pequeñas sueñan con el momento de reunirse nuevamente con sus hermanos mayores, en tanto que ellos añoran volverlas a abrazar; eso me deja saber que la importancia de la familia como institución, es para ellos tan grande como lo es para mí”./rp
Foto 1: “Anhelo el momento en que podamos reencontrarnos todos de nuevo”
Foto 2: Wilfredo Bellorín es el orgulloso padre de siete valiosos jóvenes