La cúpula sindical sentenció que «se terminó la paciencia»
La Confederación General del Trabajo (CGT) marchó este jueves a Plaza de Mayo para denunciar el deterioro económico y advertir que el diálogo con el gobierno de Javier Milei está agotado.
Con la consigna de frenar la reforma laboral, la cúpula sindical sentenció que «se terminó la paciencia» y calificó la movilización como el preámbulo de una medida de fuerza «mucho más fuerte».
Aunque no se fijó fecha para una huelga nacional, los dirigentes ratificaron que el malestar social es insostenible ante la pérdida de derechos y la caída del poder adquisitivo.
Pese a la retórica combativa, analistas destacaron que la convocatoria no alcanzó los niveles de masividad de otras jornadas, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad actual de movilización de los gremios.
No obstante, el triunvirato conductor insistió en que el plan de lucha ya está en agenda para enfrentar los ajustes del Ejecutivo por decreto.