La medida ha generado un rechazo inmediato de empresarios y exportadores
Desde la medianoche de este primero de mayo, entraron en vigor los aranceles del 100 % impuestos por el gobierno de Daniel Noboa a las importaciones colombianas, una medida drástica que escala el conflicto comercial iniciado en febrero bajo argumentos de seguridad nacional.
La resolución del Servicio Nacional de Aduana (Senae) establece este gravamen para la mayoría de las mercancías originarias del país vecino —con excepciones puntuales en el sector petrolero y energético—, como represalia ante lo que Quito considera una falta de compromiso por parte de Bogotá en el combate al narcotráfico y al crimen organizado en la zona fronteriza.
La medida ha generado un rechazo inmediato de empresarios y exportadores de ambos países, quienes advierten que el endurecimiento de las tarifas profundizará la crisis económica en la frontera, ya afectada por las restricciones previas del 30 % y 50 %.