Sin una tregua efectiva, la crisis humanitaria amenaza con alcanzar un punto de no retorno
Pese al cese de hostilidades anunciado por la Administración Trump, la ofensiva israelí en el sur de Líbano no se detiene, y es que los recientes bombardeos dejaron un saldo de 17 muertos, mientras continúa la demolición de viviendas y templos para consolidar una zona de exclusión.
El presidente Joseph Aoun denunció que estas acciones violan el acuerdo y mantienen al país en una situación crítica.
Las cifras oficiales son alarmantes: desde el 2 de marzo, las operaciones militares han causado 2.500 fallecidos y el desplazamiento de 1,2 millones de personas.
Este éxodo masivo ha dejado a familias enteras sin hogar ni sustento económico de la noche a la mañana. La estrategia de crear una franja inhabitable en la frontera está forzando a la población a una huida desesperada hacia un futuro inexistente.
La saturación de los refugios y escuelas ha desbordado la capacidad estatal. Según la Cruz Roja, miles de civiles sobreviven hoy en las calles o en casas de familiares, careciendo de insumos básicos como comida y atención médica.