Miles de personas se unen en La Guaira para hallar sobrevivientes
La Guaira está devastada. Edificios que ahora son escombros están repletos de personas que suman todos sus esfuerzos para rescatar a sobrevivientes.
Las horas pasaron y se hizo cuesta arriba su labor. La noche y la falta de alumbrado minimizó sus esfuerzos.
A pesar de que autoridades informan cifras de muertos y heridos, la dimensión de la tragedia aún no se conoce con exactitud ya que al menos en esta zona , continúan decenas bajo la tierra.
Mari Camejo es una vecina de Caribe. Ella vivía con su hija y dos nietas en el piso tres de un edificio de la zona. Minutos antes de la tragedia le dijo a las dos niñas que bajarían por un helado. Sólo una de ellas aceptó. La otra quedó con su mamá.
Fue abajo, mientras caminaban por un bulevar, que el terremoto las sorprendió. La señora Mari dijo que ninguna se pudo mantener en pie. Ambas rodaron por el suelo hasta que cesó el movimiento. “Lo que era la azotea de mi edificio quedó al nivel de la calle, mucha gente comenzó a salir de entre los escombros, entre ellos mi otra nieta pero no mi hija”, contó la sobreviviente.

Autoridades que no se dieron abasto
Bomberos de La Guaira, funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana y Protección Civil, además de rescatistas y voluntarios se hicieron pocos ante la dimensión de lo ocurrido. Los bomberos gozaban de experiencia pero no poseían equipos adecuados para apartar los escombros.
Hicieron falta esmeriles para cortar las paredes, también plantas eléctricas para conectarlos. Al igual que toda la indumentaria de construcción para poder derribar las lozas de concreto. Esta fue la principal petición de los funcionarios entrevistados.
Un día en el que se unieron todos
La ciudadanía fue la absoluta protagonista de la jornada. En zonas como Caribe que quedaron sumidas en ruinas, fue la unión de los vecinos y voluntarios la que salvó vidas.

“Había gente enterrada viva, todavía las hay, están varios pisos abajo, y sabemos que están allí porque nos hablan, nos gritan. A algunos podemos darles agua y oxígeno porque están accesibles pero atrapados. La meta es salvarlos a todos”, fue el testimonio de uno de los rescatistas.
En la redoma del Trébol instalaron carpas y muchas colchonetas. Allí se han concentrado sobrevivientes. Muchos no tienen señal de teléfono y no tienen forma de comunicarse con su familia para decirles que están bien. “Mi familia está en Chile, quiero que sepan que estoy bien, que no quedó nada de la casa”, aseguró Esther Gómez, habitante de Catia La Mar.