El presidente de EE. UU., Donald Trump, lanzó una dura advertencia durante la cumbre de la OTAN en Ankara al amenazar con paralizar por completo el comercio y suspender las visitas a España, país al que tildó de ser un «caso perdido» y un «pésimo socio» dentro de la Alianza Atlántica.
Los reclamos del mandatario se centraron en el bajo gasto de defensa de los aliados y la falta de disposición para apoyar a Washington en su campaña militar contra Irán. Trump afirmó haber discutido la situación con varios miembros del organismo, pero rechazó tajantemente mantener un diálogo con Madrid, ordenando romper relaciones comerciales de forma inmediata al asegurar que las autoridades ibéricas «no participan, no pagan» y tratan de manera «terrible» al secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
A pesar de la drástica medida, el mandatario estadounidense se mostró convencido de que la presión económica surtirá efecto rápidamente, asegurando que el gobierno español «volverá corriendo» a pedir la reactivación de los lazos comerciales.
Concluyó su intervención pidiendo que se corte todo contacto y tildando a los representantes del país europeo de «mala gente» que no tiene remedio.