La adulta mayor vino a visitar a su hija y quedó atrapada en un edificio
Dos semanas antes del doble terremoto, una adulta mayor de 62 años, nacida en Cuba, llegó al país para visitar a su única hija, quien está casada con un venezolano.
Se alojó en el apartamento de la pareja, ubicado en el edificio Hoyo 2, en la parroquia Caraballeda, estado La Guaira, que se desplomó el pasado 24 de junio y ella quedó atrapada entre los escombros.
“Estábamos buscando una máquina pero nos están quitando mucha plata, entre $1.000 y $1,800 diarios y no tenemos esa cantidad de dinero. Aquí seguimos esperando que llegue un equipo del Gobierno y nos ayude a remover los escombros”, señaló a Avance Elkis Valor, madre del yerno de la ciudadana cubana.
No pierde la esperanza de rescatar el cuerpo de la mujer, cremarlo y enviar las cenizas a la isla caribeña donde se encuentra el resto de la familia.
“Ella estaba muy entusiasmada porque era la primera vez que venía y vino a suceder esta horrible tragedia. Quedó ahí tapiada. Mi hijo y su esposa se salvaron porque una hora antes, es decir, a eso de las cinco de la tarde, salieron del apartamento para hacer una diligencia”.

Sin perder la esperanza
En horas de la mañana de este viernes 24 de julio, cuando se cumple un mes de los movimientos telúricos, Elkis se encontraba en el lugar tratando de gestionar una maquinaria para sacar a su consuegra.
No se da por vencida y, mientras logra su objetivo, se dedica a distribuir alimentos que donan personas de buen corazón a un grupo de damnificados que permanecen en improvisadas carpas instaladas en las adyacencias de la torre caída.
“A mí se cayó la casa en Playa Grande y aquí estoy con un toldo que me prestaron y que cuando acabe esta pesadilla tengo que devolverlo”, declaró Gloria Rojas, de 46 años de edad, una de las afectadas, quien se ve un poco desorientada.
Manifestó que no tiene hijos ni pareja. “El resto de la familia está en otro lado. Aquí yo estoy sola. Soy evangélica”.