Este viernes 24 de julio, cuando se cumple un mes del doblete sísmico, una máquina estaba trabajando en el espacio donde se cayeron dos torres de la OPPE 33 en Caraballeda, estado La Guaira. Ahí se encontraba, como un rescatista más, José Pitta, quien perdió a su esposa, dos hijos (hembra y varón) y una pequeña nieta.

Tenía puesto un casco y un tapabocas porque él mismo ha removido entre los escombros para buscar a sus seres queridos, pero hasta el momento no ha encontrado nada.
El día de los terremotos no se encontraba en el apartamento ya que, aunque era día festivo, le tocó trabajar. Al momento del fenómeno natural estaba de vuelta a su hogar, pero chocó de frente con la tragedia.
“Todos los días han sido de mucha angustia para mí. Esa tensión de no encontrarlos pero aquí seguimos. Sí, ha habido varios grupos de rescate, pero hemos tenido una mala organización. Mi familia estaba en el piso uno y si nosotros esperamos que ellos terminen el trabajo arriba de lo que era la torre, pasará un mes más”, se quejó.
Agregó que el personal que está en la parte de arriba “tarda mucho para levantar las losas. Imagínese, ya vamos para un mes y apenas van por el piso diez”.
Subrayó que de la estructura donde permanecían los miembros de su familia han rescatado al menos 10 personas. En el momento en que Avance se encontraba en el sitio, había rescatistas del estado Trujillo y de los Altos Mirandinos.