Un nuevo terremoto de magnitud 5,8 volvió a sacudir este miércoles la prefectura de Kumamoto, en el sudoeste de Japón, elevando la tensión en una región golpeada apenas un día antes por un potente seísmo de 7,1 que deja hasta el momento 18 muertos y cientos de heridos.
El reciente temblor se registró a las 22:19 hora local con epicentro en las islas Amakusa y se hizo notar con fuerza en la capital prefectural, donde alcanzó el nivel 5 de 7 en la escala sísmica japonesa, encargada de medir la agitación sobre la superficie y el potencial destructivo.
El nuevo movimiento telúrico dificulta las labores de los equipos de emergencia, que continúan trabajando contrarreloj entre los escombros para localizar a varias personas desaparecidas.
La atención se centra principalmente en la localidad de Kashima, donde el colapso de un centro comercial tras una probable fuga de gas causó al menos tres víctimas mortales, y en la fábrica papelera de Yatsushiro, donde la caída de una gran chimenea dejó otros cinco fallecidos.
Las autoridades meteorológicas y el Gobierno central mantienen la alerta máxima en el archipiélago, advirtiendo sobre el riesgo de un temblor de mayor intensidad en los próximos días tras registrarse ya decenas de réplicas en la zona