El balance de víctimas mortales por el sismo de magnitud 7,1 que sacudió el sur de Japón este martes aumentó a 13 y centenares de heridos, confirmó la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
En una declaración a los medios desde su oficina en Tokio, la funcionaria advirtió que la cifra podría incrementarse en las próximas horas, pues aún hay personas atrapadas bajo los escombros y las labores de búsqueda continúan sin tregua.
“Aún hay personas a la espera de ser rescatadas, por lo que nos enfrentamos a una verdadera carrera contra el tiempo”, declaró Takaichi, al tiempo que señaló que se han desplegado “todos los recursos disponibles” para atender la emergencia.
El sismo, cuyo epicentro se localizó a unos 10 kilómetros de profundidad bajo la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, ocurrió a las 16:27 hora local (07:27 GMT) del martes.
El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, indicó que el número de efectivos militares desplegados en las labores de respuesta ascendió a aproximadamente cuatro mil 600, de los cuales 170 están concentrados exclusivamente en las operaciones de rescate en el centro comercial parcialmente derrumbado.
Las autoridades japonesas han desplegado a miles de efectivos para ayudar en las tareas de búsqueda y rescate, subrayó Takaichi, con unos 4.600 soldados de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército), 2.000 pertenecientes a la Policía y unos 1.410 bomberos.
El sismo ya ha provocado múltiples réplicas en la región. «Es una situación que progresa con una tendencia similar a la del terremoto de 2016», explicaron estos miércoles expertos del Cuartel General de Respuesta ante Desastres de la prefectura, recordando que en el sismo de hace 10 años se produjo un terremoto superior en la zona 28 horas después.