Luis Romero, un hombre de 82 años que se desempeñaba como vigilante en la Unidad Educativa Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en la calle Roscio de Los Teques, dejó una huella imborrable en los estudiantes y trabajadores de la institución tras su fallecimiento.
Romero padecía de diabetes, pero a pesar de su enfermedad no se cohibía de vivir la vida. Cristina Castro, personal de la institución, cuenta que él siempre fue una persona activa, pero a finales del año 2025 comenzó a sentir malestar corporal, por lo que sus familiares lo llevaron a evaluarse con especialistas.
Al examinarlo, se percataron de que tenía una herida en un dedo del pie. Dicha situación se complicó a causa de la diabetes y tuvieron que amputarle parte de una pierna. Pasaron algunos meses y su otra extremidad también se vio afectada, por lo que hace poco debieron amputársela de igual forma. Tras presentar complicaciones de salud, falleció el pasado 30 de julio.
No obstante, Luis y su esencia dejaron una profunda huella en cada persona que lo conoció: “El señor estuvo presente en varias generaciones de estudiantes, siempre atento a todos y cada uno de los niños que pasaron por el Sagrado Corazón. Su dedicación era tal que, incluso cuando había alumnos a los que sus representantes tardaban en retirar, él esperaba a que los vinieran a buscar para poder retirarse a descansar. Permanecerá en nuestros recuerdos”, relató un egresado de la institución.