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Alarma en los Altos por casos de extorsión telefónica

Alarma en los Altos por casos de extorsión telefónica

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Era el sábado 26 de mayo, a eso de las 7:00 pm, Josefina, residenciada en la vía a Lagunetica, junto a su esposo, preparaba la cena cuando recibió una llamada a su celular de un número desconocido.

Contestó tranquilamente, pero entró en pánico al escuchar una voz extraña que le hablaba con sus nombres y apellidos completos. Le preguntó por su marido, sus hijos, a quienes también llamó por sus nombres y hasta detalló el lugar exacto donde vivía.

“Me asusté muchísimo porque el tipo hablaba como malandro. En varias oportunidades le pregunté quién era y nunca me respondió. Solo me exigía una colaboración para un niño suyo, que estaba recluido en un hospital de Caracas por una grave enfermedad”, relató la mujer de unos 50 años de edad.

Subrayó que el sujeto la amenazó con hacerle daño a ella y a su familia, si no se bajaban de la mula. “Eso me puso a temblar más”.

Confesó que los escasos minutos que habló con el hombre le parecieron eternos.  “Yo me bloqueé y apenas atinaba a  preguntarle qué de dónde era y de dónde me llamaba. Respondió que era de El Junquito”.

“Me puse más nerviosa cuando me advirtió que si no le daba lo que me pedía, él y los demás de su organización vendrían a Los Teques a buscarme. Casi me muero cuando me dijo que ellos andaban en una camioneta y con armas largas”.

Señaló que estaba sorprendida por toda la información que manejaba sobre ella y sus parientes.” Me preguntó que cómo me iba con la venta de ropa, en eso fue lo único en lo que se peló, porque yo no tengo ese tipo de negocio”.

Contó que para generarle confianza empezó a decirle que “yo era muy trabajadora, buena gente, pero que habían personas a mi alrededor que me envidiaban y querían hacerme daño. Hasta se ofreció a ayudarme a quitarme de encima mis supuestos enemigos, pero claro está eso tenía un precio”.

Sin embargo, no le dio chance al delincuente de precisarle qué cantidad de dinero quería, porque apagó el teléfono y hasta cambió de chip.

“Esta situación me tiene muy confundida, nosotros somos gente humilde que no tenemos bienes ni fortuna. Todos en mi casa nos sostenemos con nuestros trabajitos. Y lo que me intriga es que de dónde sacaron tanta información de nosotros”.

Igual situación vivió una empleada de un organismo público, habitante de la calle Falcón, a quien llamaron para pedirle una millonaria suma de dinero y que si no transfería lo más rápido posible secuestrarían a una de sus niñas.

“Sabemos en qué colegio estudia tu hija, así que ponte pilas y ni se te ocurra avisarle a la policía. Después trancó”.

Avisó a su esposo que trabaja en Caracas y éste de inmediato se regresó a la capital mirandina. En repetidas ocasiones marcó el número de donde llamó el extorsionador, pero nadie atendió.

En este caso, pudieron descubrir que días previos a la terrorífica llamada contactaron a una prima de la trabajadora con la excusa de que había salido favorecida con el plan Mi Casa Bien Equipada.

Se hicieron pasar como gente del Gobierno y le pidieron datos de otros familiares a quienes también darían nevera, cocina y lavadora, y la muchacha suministró toda la información sin sospechar que todo después sería utilizado para cometer un delito.

“El que va a secuestrar no avisa”

El inspector Javier Fernández, jefe de la Brigada contra Bandas del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en Miranda, quien durante ocho años perteneció a la División Nacional Contra Extorsión y Secuestro, declaró al diario Avance que esta modalidad delictiva viene de las cárceles.

“Las llamadas seguro deben estar ubicadas geográficamente en algunos de los penales del país. El que llama para pedir dinero a cambio de no secuestrar a la víctima es porque no tiene los medios ni recursos logísticos para secuestrarla”.

Recalcó que lamentablemente el que paga una extorsión esta financiando y fortaleciendo estos grupos terroristas, “y en corto tiempo vuelven a ser extorsionadas.

“Lo recomendable en estos casos es denunciar el hecho y recibir ayuda de los profesionales en la materia que son los efectivos adscritos a la División Nacional Contra Extorsión y Secuestro, inclusive pueden comunicarse con los expertos por el 0800Secuestro. El que te va a secuestrar no te avisa”.

Comentó que es sumamente fuerte ver lo que sufren los familiares de un secuestrado y por supuesto la víctima, “cuando es rescatada su estado psicofísico amertira tratamiento psicológico, por un lapso no menor de seis meses. Terminan sufriendo trastornos emocionales”.

Delito desagregado

En un reportaje titulado Aló, esto es una extorsión, publicado por el portal El Estímulo, en febrero de 2017, y redactado por el periodista Javier Ignacio Mayorca, se señala que la extorsión fue excluida de la lista de nueve delitos que usa el Gobierno para medir los vaivenes de la criminalidad.

“ Existe toda una línea dentro de las policías en cuanto a desagregar en lo posible estas denuncias. Los cuadros elaborados por el Cicpc y la Guardia Nacional, a través del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas), suelen mostrar solamente las denuncias de secuestros recibidas y procesadas”, agrega el trabajo periodístico.

También citan una encuesta de victimización realizada en hogares de la región centro-norte-costera por un equipo de criminólogos que encabezó el profesor Luis Gerardo Gabaldón, conocido por su trabajo al frente de la Comisión Nacional para la Reforma Policial.

El estudio determinó que, tan solo en un año, los residentes de los estados Carabobo, Aragua, Miranda, Vargas y el municipio Libertador fueron objeto de 32.151 extorsiones.

“Esto da un promedio superior a las 3,5 extorsiones cada hora en los referidos estados. La tasa de este delito, es decir, el número de casos por cada 100 mil habitantes, se ubicó en 326”.

Esto es seis veces superior a la tasa que arrojó la encuesta de victimización encargada por el Ejecutivo nacional en 2006, y muy superior a trabajos similares que también fueron ordenados por el Gobierno en 2009. Para ese año, era de 71 por 100 mil habitantes y en 2012 era 120 por 100 mil.

Qué hacer

En el citado reportaje, El Estímulo da recomendaciones de lo que se debe hacer al recibir una llama de extorsión.

  • Hacer preguntas claves al extorsionador para determinar cuánta información verdadera posee.
  • Grabar las conversaciones o mensajes para hacer un archivo.
  • Comparar los mensajes y amenazas para buscar discrepancias.
  • Denunciar al Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas.
  • Proteger la información difundida en redes sociales como Facebook e Instagram
  • En algunos casos no atender el teléfono./Ronald Peñaranda/no

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