La cofradía recibió la bendición para danzar
Con el sonar del tambor y la fe intacta, los Diablos Danzantes de Yare iniciaron sus actos rituales en el municipio Simón Bolívar, estado Miranda, donde hubo una asistencia masiva.
Tras solicitar el tradicional permiso en las puertas del Santuario Eucarístico Diocesano San Francisco de Paula, la cofradía recibió la bendición para danzar un año más por amor y devoción.
Este año, la diablada liderada por el primer capataz Pablo Azuaje rinde un emotivo homenaje póstumo a quien en vida fue la tercera capataz, Juana Ginez.
Tras ser rociados con agua bendita, los promeseros comenzaron su recorrido por los primeros 40 altares del pueblo, reafirmando que el bien siempre triunfa sobre el mal.
El alcalde y también promesero, Saúl Rafael Yánez, afirmó que esta manifestación es el alma de Yare “y un testimonio vivo de nuestra identidad mirandina para el mundo entero”.