«Es probable que sobrevivan quienes sean propietarios de los locales», sentencia Douglas Becerra, administrador del bar Havana, en Cartagena, negocio que como la mayoría de restaurantes y discotecas de Colombia vive días de incertidumbre por culpa de la pandemia que lo tiene al borde de la quiebra.
En Colombia hay al menos 50.000 bares y más de 44.000 restaurantes legales que emplean a unas 850.000 personas que hoy están a la deriva por la COVID-19, pues el país está en cuarentena desde el pasado 25 de marzo y los ingresos por domicilios, en la mayoría de casos, no se acercan ni a la mitad de las ventas habituales.
«Habrá una ‘quebrazón’ masiva de bares y serán muy pocos lo que sobrevivan pues las condiciones para los arrendatarios de los locales están significativamente en su contra», dice a Efe Becerra.
Señaló Unión Radio que la escena de calles vacías y bares cerrados se repite en populosas zonas como el centro histórico de Cartagena de Indias, el Parque Lleras de Medellín y la Zona T de Bogotá, donde normalmente hay miles de personas buscando una buena fiesta o un lugar para comer.