El Bayern Múnich se consagró campeón de la Copa de Alemania al derrotar por 3-0 al Stuttgart en la gran final. Con este resultado, el conjunto bávaro cerró su campaña en el fútbol alemán consiguiendo el doblete de títulos de la temporada, bajo la dirección técnica del belga Vincent Kompany.
La figura central del encuentro decisivo fue el delantero inglés Harry Kane, quien se encargó de marcar los tres goles de su equipo. A pesar de la diferencia final en el marcador, el Stuttgart plantó cara durante la primera mitad mediante una presión alta y agresiva que complicó la salida limpia del Bayern, forzándolo a recurrir a pases largos imprecisos desde su propio campo.
Durante ese tramo inicial, las ocasiones más claras de peligro pertenecieron al Stuttgart por medio de Maximilian Mittelstädt. El jugador dio el primer aviso en el minuto 9 con un remate a las redes exteriores tras un pase de Deniz Undav, y posteriormente en el minuto 17 con un disparo de media distancia que el guardameta Jonas Urbig desvió al tiro de esquina.
La respuesta bávara llegó en el minuto 37 con un potente tiro de Josip Stanišić que Alexander Nübel logró rechazar con los puños, manteniendo el equilibrio antes de que el triplete de Kane sentenciara el campeonato en favor de los de Múnich.