Un operativo conjunto de las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana tomó el control preventivo de las vías en el municipio de Yapacaní, a 131 kilómetros de la capital cruceña, para impedir el bloqueo de la ruta que conecta con el centro y occidente del país.
El despliegue responde a las amenazas de sectores campesinos e interlocutores del sector agroindustrial de Santa Cruz, quienes rechazan el decreto emitido el pasado 17 de agosto que retira la subvención del diésel a los “grandes consumidores” e fija un precio referencial de 18 bolivianos por litro.
La medida oficial se da en medio de una severa crisis de abastecimiento de combustible que mantiene filas de vehículos en todo el territorio nacional.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, confirmó la intervención de las fuerzas de seguridad amparándose en el estado de excepción vigente en la nación suramericana, el cual prohíbe el corte de carreteras y la afectación a la infraestructura crítica. Mientras los efectivos mantienen la arteria vial expedita, el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, sostiene conversaciones en la sede de la Federación Intercultural de Productores Agropecuarios para desactivar el conflicto.
La tensión se incrementa ante la postura opositora de grupos afines al expresidente Evo Morales, quienes evaluarán este miércoles en el Trópico de Cochabamba sumarse a las jornadas de protesta contra el ajuste energético.