Las cadenas de comida rápida deben hacer mil y un maromas para seguir brindando sus servicios con la misma calidad que les exige su casa matriz internacional, en medio del grave panorama de desabastecimiento que vive el país.Una fuente extraoficial, explicó que “antes trabajábamos con puros productos importados, pero desde hace varios meses todos son nacionales”.
Señaló que las ventas han caído considerablemente. “El mayor atractivo de este restaurante es el menú para niños y desde hace más de un año no dan juguetes atractivos como promoción. Las servilletas y los pitillos ahora son genéricos y se racionan”.
También indicó que ofrecen pocos aderezos. “Por todas estas carencias la clientela ha disminuido, antes atendíamos hasta trescientos usuarios en una hora, y ahora eso es lo que se factura en un día”.
Detalló que tuvieron que modificar el horario de trabajo, lo que ocasionó reducción del personal. “Anteriormente abríamos a las 7:00 am, ahora a las 11:30 am y cerramos a las 8:00 pm. En los más de 25 años que lleva esta cadena en Venezuela, es la primera vez que atraviesa una crisis tan fuerte”.
María Andrade, clienta, advirtió que “la situación es muy grave, intenté comprar un refresco en el McDonald’s de El Tambor y no me lo vendieron por falta de gas, tuve que llevarme un Nestea, a veces no hay tapas para los vasos ni salsa de tomate”. /FZ/sa
Foto: Jairo Ramírez