El desbordamiento del río Bhote Koshi, ocurrido la mañana del miércoles 26 de agosto, arrasó los valles con una fuerza descomunal y deja hasta el momento 289 muertos en Nepal, mientras que del lado chino se reportan tres víctimas fatales en el puerto tibetano de Gyirong, lo que sitúa el saldo provisional en 292 fallecidos.
Las autoridades de ambas naciones advirtieron de manera tajante que la cifra de víctimas mortales crecerá de forma dramática en las próximas horas, ya que aún hay casi 1.400 personas desaparecidas.
La cifra oficial de personas con paradero desconocido en Nepal se elevó a 826, mientras que en el condado tibetano de Gyirong reportan 558 personas sepultadas bajo el lodo.
Entre las víctimas de diversas nacionalidades se encuentran excursionistas y peregrinos espirituales procedentes de India, Australia, Reino Unido, Malasia, Países Bajos, Portugal, Sudáfrica, Corea del Sur, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Singapur y Ucrania.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el desastre fue provocado por el colapso de un glaciar que desencadenó un «flujo de escombros» con «repercusiones catastróficas posteriores», destruyendo a su paso localidades enteras, puentes y carreteras clave.