Las partes entablaron contactos informales en enero de 2014
El Gobierno colombiano y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) instalarán el martes en Quito una mesa de negociaciones para tratar de poner el punto final a casi 53 años de confrontación armada, inspirados en el diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que derivó en noviembre en la firma de un acuerdo de paz.
El ELN ha protagonizado procesos de paz con varios gobiernos, que siempre terminaron en el fracaso, e incluso con la actual administración del presidente Juan Manuel Santos la negociación pudo haber empezado hace casi un año, aunque la partida se fue postergando por el tema del secuestro, informó DPA.
Las partes entablaron contactos informales en enero de 2014 y en marzo del año pasado se anunció en Caracas el final de la fase secreta del diálogo para pasar a una etapa pública de negociaciones en Quito.
Pero la negociación se enredó cuando el Gobierno condicionó el diálogo a la liberación de cerca de diez personas que estaban secuestradas entonces por el ELN con fines económicos.
Tras la paulatina liberación de varios de los secuestrados, las partes acordaron iniciar las negociaciones a finales de octubre en Quito, pero el diálogo nuevamente se truncó porque el grupo guerrillero se negó a dejar libre al excongresista Odín Sánchez.
Las condiciones se cumplieron el jueves pasado, cuando Sánchez, que estaba secuestrado desde marzo de 2016, fue entregado al Comité Internacional de la Cruz Roja y a diplomáticos de Brasil, Cuba, Chile, Ecuador, Noruega y Venezuela, países designados como garantes de las negociaciones.
Por su parte, el Gobierno indultó a dos guerrilleros que tienen serios problemas de salud y ordenó la suspensión de la pena de prisión en el caso de otros dos miembros del ELN, que se sumarán a las negociaciones como «gestores de paz».
Las partes acordaron hace algunos meses que el proceso de paz incluiría rondas de negociación en cada uno de los países garantes, pero el jefe de la delegación del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, espera que eso se modifique porque considera que es mejor dialogar todo el tiempo en Ecuador.