16/09/15 .- El desayuno es uno de los hábitos más sacrificados en la vida moderna. Muchos apenas toman un café y otros simplemente comen por primera vez a la hora del almuerzo.
Un reciente estudio de Harvard School of Public Health, divulgado por The American Journal of Clinical Nutrition, aseguró que saltarse el desayuno es tan delicado que aumenta en 21 por ciento el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
En otra investigación de la Universidad de Harvard, publicada en la revista Circulation en julio del 2013, evaluó a 26.902 hombres y encontró que el 27 por ciento de los que no desayunaban tenían más posibilidades de sufrir un infarto o morir de una enfermedad cardiaca que aquellos que comían todas las mañanas.
El mismo riesgo pasa en los adolescentes. Según un estudio de febrero del 2014, divulgado por la revista Public Health Nutrition, los jóvenes que desayunan poco o nada tienen 68 por ciento más posibilidades de desarrollar síndrome metabólico (obesidad abdominal, altos niveles de triglicéridos, niveles bajos de colesterol bueno, hipertensión y altos niveles de glucosa en sangre), lo que incrementa el riesgo de trastornos cardiovasculares.
Si se trata de un desayuno rico en proteínas, manifestó la Universidad de Misuri (Estados Unidos) en noviembre del 2014, puede mejorar de manera sustancial el control del apetito y contribuir a la reducción de la ingesta nocturna de alimentos ricos en grasa o azúcar.
Con información de: El Nacional