22/10/15.- Las librerías de Los Teques están repletas de cuadernos de todos los colores y tamaños, es común ver como los niños junto a sus padres compran pilas de libretas elaboradas mediante un proceso totalmente industrializado, convirtiéndose en un producto que representa el sacrificio de muchos árboles y la contaminación del medio ambiente.
Nadie puede imaginar que en una residencia de Ramo Verde hacen de manera casi artesanal unos hermosos cuadernos y agendas con material de reciclaje, dando vida a Idea Verde, una empresa fundada hace cuatro años por José Acosta y Eliani Monagas, un matrimonio joven que tiene fe en la preservación de la naturaleza.
Lo que en un principio debía ser un hogar, con muebles, comedor y quizás un bar amplio para recibir a los amigos, se convirtió en la incubadora esta iniciativa de reutilización. La sala del apartamento de esta pareja es el principal centro de creación, aquí se pueden ver varios estantes en los que apilan los cartones que se utilizan para las tapas de las libretas, así como los resortes, la guillotina con la que se corta el papel y hasta una imponente impresora, que con mucha nitidez reproduce los diseños personalizados para las cubiertas.
Cada una de las presentaciones de sus agendas está hecha con un papel marrón, que al tacto da la sensación de limpieza y elegancia, este material se llama kraft, es ecológico porque no pasa por el proceso de industrialización con el que se decoloran las hojas con cloro hasta que se ponen blancas. Según José, los líquidos de los químicos que se usan para ello son arrojados a los ríos y contaminan gran parte de nuestras fuentes de agua potable.
Para la creación de sus artículos, Idea Verde utiliza tinta hecha a base de agua, es decir que sus componentes no son químicos altamente tóxicos. El cartón de las tapas se lo compran a grandes empresas que lo emplean para separar las paletas de productos cuando los apilan unos encima de los otros.
José reconoce que aunque el resorte que usan actualmente no es reciclable, ya está haciendo los arreglos necesarios para que un futuro este material pueda extraerse de las botellas plásticas de refresco.
Dice que la razón por la que los jóvenes y sus padres deberían adquirir este tipo de agendas es porque además de que cuestan menos que las convencionales, forman parte de una idea que puede brindar grandes aportes para la conservación del medio ambiente.
Confiesa que detrás de la venta de estos cuadernos se esconde una idea ambiciosa, que consiste en expender 30 millones de unidades para montar un laboratorio ecológico, donde puedan estudiar la aplicación de los residuos para la fabricación de artículos nuevos como pupitres, mesas y sillas.
“Decidimos confeccionar cuadernos porque con su comercialización podremos instalar el laboratorio en un futuro, que es nuestra meta final”.
Libretas que podrán reutilizarse varias veces
José explicó que una de las ideas que pueden revolucionar la adquisición de material escolar es que los estudiantes al final del año entreguen sus cuadernos a Idea Verde, para que mediante el procesamiento del papel puedan crear unos nuevos y entregarlos al comienzo de las actividades escolares.
Aseguró que esta misma operación se puede repetir por seis años y con la implementación de este plan se estaría evitando la tala de alrededor de 6.000 árboles anuales, solo con hacer 2.000 libretas.
“Imagínate, si logramos venderle cuadernos a los 17 millones de estudiantes del país, son alrededor de 200.000 hectáreas que se dejarían de cortar anualmente”.
Mediante un punto de recolección de libretas que colocaron en un centro comercial pudieron obtener 200 ejemplares, que serán reciclados y donados a Aldeas Infantiles y Niño Sonríe, dos organizaciones que trabajan con chamos de bajos recursos económicos. “Esta será la primera vez que ponemos en práctica el procesamiento del papel, lo haremos con unas empresas especializadas en eso”.
Pese a que las presentaciones que están a la venta son muy bonitas, aseguró que las primeras que hicieron eran horribles, pues no tenían experiencia en confección; sin embargo, luego de cuatro años de arduo trabajo ahora solo tardan seis minutos en ensamblar un cuaderno y el acabado es impecable.
“Un aspecto curioso es que cada uno lleva un sello de fabricación que muy pocas compañías que se dedican a la comercialización de estos productos tiene, y esto es la promoción de ideas e imágenes positivas”.
Competir en un mercado industrializado, que tiene la capacidad de hacer el doble de artículos que José, Eliani e Ingrit Azuaje (única empleada) es uno de los retos más grandes a los que tienen que enfrentarse cada día.
No obstante, Eliani manifestó que la mayor satisfacción que le dan sus productos es que están hechos bajo la premisa de fortalecer la cultura ecológica. “Este proyecto nos ha ayudado a crecer como personas, a culturizar y ayudar a los ciudadanos”./cg
Por: Skarlet Nieto/Foto: Fanny Romero