El dibujo como una forma de vida
Entre lápices, hojas, lienzos, color y mucha creatividad transcurre el día a día de Eduard Rodríguez, mejor conocido en el mundo de las artes plásticas como Slimp. Un hombre cuya finalidad es llevar arte por doquier. Apasionado en cuerpo y alma al dibujo, una profesión que lleva en sus entrañas convirtiéndose en un valioso de nuestra ciudad.
Tequeño a todo color nació el 2 de noviembre de 1986 y desde temprana edad se vio influenciado en este mundo, recuerda que a los 16 años le comenzó a llamar la atención primero que nada el graffiti, enfocándose en que ese código que había en las paredes, los colores y las caligrafías que utilizaban fue como la puerta de entrada para esta profesión.
Aunque su inicio no fue fácil, por no contar con el apoyo absoluto de sus padres, siguió adelante, “ cuando les comenté que esto era lo que quería hacer, estuvieron en contra, porque lo veían para vagos y no tenía futuro; pero como tenía fe en lo que estaba haciendo seguí y hoy en día se sienten orgullosos de mí, de lo que hago y todos los éxitos que he cosechado”.
Después del graffiti entendió que tenía madera para el dibujo y decidió ingresar a la Academia Cristóbal Rojas en Caracas, en ese recinto comenzaron sus primeros pasos en el dibujo y el arte en general.
Posteriormente quiso aprender más y decidió realizar diferentes grupos anexos, incluyendo el diseño gráfico y estampados de serigrafía con el Profesor Miguel Ángel, en la plaza Guaicaipuro aquí en Los Teques.
Respecto a su primer dibujo, recordó que su profesor para ese entonces era Jesús León y le mando a realizarse un autorretrato que aún conserva, “por supuesto que no me quedó bien. Yo me veía en el espejo y lo intenté pero no nada que ver; después fui mejorando y ahora soy bueno en lo que hago”.
“Luego de esos cursos y otros más, en el 2009 opté por un cupo en Unearte y saqué mi licenciatura en artes plásticas, ahí crecí como profesional en lo que me gusta y en lo me desempeñaré hasta viejo”.
Además de eso, este valuarte del lápiz y la creatividad, también se ha dedicado desde hace varios años al tatuaje, oficio que ha complementado la pasión y la entrega que siente por los dibujos.
Rememoró que en el 2010 fue invitado a una exhibición de arte corporal, donde logró hacer bodypaint a varios cuerpos. “En ese evento vi a varios tatuadores y me picó la chispa de la curiosidad y fue cuando decidí aprender, investigué, hice cursos, seminarios y actualmente, luego de mucha experiencia, tengo mi propio local de tattoo en Carrizal y estoy siempre a la orden”.
Gracias a sus dotes artísticos, ha tenido un sin fin de reconocimientos, en diferentes municipios como Los Teques, Carrizal, Los Salias y hasta en Maracay por impartir conocimientos innatos del arte a niños y adolescentes. Instituciones como Pdvsa La Estancia y academias de arte son solo algunos.
Genio de la tinta
Para él, es una responsabilidad muy grande tener en sus manos el poder de plasmar algo que llevará una persona por el resto de su vida. “Es una obra de arte y ese recuerdo bonito debe tener un acabado perfecto, sería de muy mal gusto que quede inadecuado”.
“De tantos estilos que existen de tatuajes, como el tradicional, americano, neotradicional, japonés entre otros, me enfoco más en el realismo, retratos y fotografías; me gusta muchísimo ese estilo, tatuar rostros es muy significativo para mí”.
Una anécdota muy importante para él fue cuando le tatuó a un amigo el rostro de su padre quien había fallecido. “Él quería llevar a su padre por siempre en su piel, cuando terminé el tatuaje se vio en el espejo y se puso a llorar, yo pensaba que no le había gustado y cuando me dijo que le había devuelto a su papá fue algo que no olvidaré en la vida”.
Añadió como consejo a todas esas personas que tienen en mente incursionar en el mundo del tatuaje que deben tomárselo muy en serio, debido a que es una responsabilidad muy grande, asimismo que sigan estudiando mejorando y mantenerse firme en lo que hacen.
Por otra parte, para aquellas personas que quieran realizarse un tatuaje explicó que deben pensar bien, no puede ser una decisión por diversión o por moda, “es algo que vas llevar contigo para siempre, se deben reunir con el encargado para realizar bocetos y tener una idea fija de lo que se va hacer”.
Sacar la cuenta de cuantos tatuajes ha realizado desde que incursionó en esta profesión es una tarea difícil, pero aseguró que podrían superar los 1 mil, contando desde el más pequeño hasta el más grande.
Participó en una exposición donde eran exhibiciones en miniaturas en serigrafía, “es un orgullo que mi obra haya viajado a China, México, Francia y todavía sigue rodando por otros países”.
En pro del arte
Este invaluable ser humano, explicó que el arte que lleva en sus venas lo ha ayudado a salir de lo cotidiano y alejarse un poco de lo que está sucediendo en el país. Así como él, muchos artistas saben que esta es la mejor forma de llevar a jóvenes por el buen camino, involucrándolos en lo cultural.
“La experiencia en la Unearte, me abrió muchas puertas, conocer artistas plásticos, pude participar en exposiciones y tuvimos un proyecto inolvidable la cual constaba en viajar a grandes ciudades del país a pintar murales y compartimos mucho con comunidades”.
Por ser padre de dos chiquitos, considera que trabajar con niños es fundamental, “es muy importante que desde pequeño aprendan técnicas de murales, estampados y dibujo. Me gusta educarlos para sembrar semillas que serán grandes frutos en el futuro. Uno de mis sueños es tener mi propia academia para educarlos y alimentarlos de arte”.
“Me he sentido muy orgulloso porque fui prácticamente maestro de algunos niños de básica que les gustaba el dibujo, los aconsejaba y hoy en día han viajado fuera del país llevando sus creaciones. Uno de ellos es Jean Carlos Soto, quien ganó un primer lugar en una exposición en Panamá y actualmente se encuentra en Europa”.
Otra de sus visiones a futuro sería representar a Venezuela en varias exposiciones importantes de arte, dejando la bandera de nuestro país bien en alto, con vanguardia artística, cuadros o muralismo.
Desde hace varios años y en la actualidad, el graffiti es mal visto, poniendo a los que se encargan de realizar estas obras como seres que generan el vandalismo. Para él no es así pues cree que deberían existir más espacios donde se promueva la cultura y el arte.
“Aconsejaría a padres que creen que sus hijos están interesados en el mundo del graffiti que no lo vean como algo de delincuentes, sino que los apoyen. A las autoridades que brinden una mano amiga a los artistas de los murales para ceder espacios donde ellos exploten su creatividad y no tengan necesidad de hacerlo de noche y de manera ilegal”.
Por último, resaltó que “a veces dicen que las personas nacieron con el talento, pero todos lo tenemos, solo hay que educarnos. Así como se aprende a leer y a comer, también se aprende a dibujar, todo es cuestión de entrega y de tener ganas”.RR/lb/Foto: Alexander Offerman