El Gobierno de Estados Unidos celebró la decisión de Venezuela de retirarse de la Corte Penal Internacional (CPI).
Las autoridades norteamericanas aprovecharon el anuncio para intensificar su campaña contra el tribunal, al que volvieron a calificar de “corrupto”, “sin valor” y carente de legitimidad.
Mediante un comunicado, el Departamento de Estado dio la bienvenida a la decisión anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y aseguró que el nuevo Gobierno venezolano se suma a los esfuerzos encabezados por Washington para «desmantelar» la Corte.
“La CPI ha estado ‘investigando’ a Nicolás Maduro desde 2018 sin ningún resultado”, afirmó el Departamento de Estado, que acusó al tribunal de destinar recursos a investigar y acusar a ciudadanos de países con sistemas judiciales “competentes e independientes” que nunca aceptaron su jurisdicción.