Vuelve a una final de Champions dos décadas después, luego de despachar al Atlético de Madrid con un tanto de 1-0
El Arsenal vuelve a una final de Champions dos décadas después de su última vez, gracias a un chispazo de Bukayo Saka antes del descanso, los «Gunners» despacharon al Atlético de Madrid con un 1-0 que supo a gloria en el Emirates.
Para los ingleses, fue la oportunidad de sacarse la espina de 2006; para el equipo español, otra eliminación dolorosa que los deja a las puertas del partido por el título.
La derrota castiga especialmente a Diego Simeone, un técnico que ha rozado la gloria europea varias veces sin éxito.
Esta vez, el Arsenal asumió el papel de verdugo y frustró los planes de un Atlético que peleó con su estilo habitual, pero que se quedó corto ante la efectividad londinense.
Se trató de un duelo de nervios, típico de dos gigantes que conocen bien el peso de las finales perdidas. En el campo se notó que nadie quería regalar nada, conscientes de que los errores del pasado —como aquel de Lehmann en París o los penaltis de Milán— marcan la historia de un club.
Al final, el Arsenal gestionó mejor el vértigo y se ganó el derecho a soñar con el trofeo que tanto se le ha resistido.