Se trata de un trastorno de comportamiento y no de un retardo mentalLa psicopedagoga Zayra Gil, explicó que el déficit de atención es un trastorno que influye en el proceso de aprendizaje de los niños, en el cual factores externos no les permiten cumplir con sus deberes. “Esto no quiere decir que sea un retraso mental, simplemente que el niño se distrae con facilidad, lo que ocasiona un obstáculo para que realice sus tareas a tiempo”.
También aclaró que cada infante actúa de manera diferente, puesto que algunos se distraen a tal punto que ejecutan sus actividades de manera más lenta en comparación al resto de sus compañeros; mientras que otro grupo concluye las tareas rápidamente para luego dedicarse a entretener a los demás.
En la opinión de Zenaida Campos, especialista en el área de Psicopedagogía, los chicos con déficit de atención no deben ingresar en escuelas especiales, “ellos pueden fácilmente cursar sus estudios en una institución regular; los docentes deben ser capacitados para aplicar estrategias basadas en las necesidades de este tipo de niños”.
Agregó que es importante que estos se mantengan en las aulas y que las psicopedagogas se encarguen de instruir a las maestras sobre las herramientas de trabajo a utilizar, para que no se caiga en el error de excluir al niño, o de terminar ellas con una sobrecarga emocional por no poder controlar la situación.
Es importante resaltar que la labor en educación de niños, no se debe dejar solo en manos de las escuelas y sus maestros, sino que también los padres y demás miembros de la familia deben contribuir con el proceso de formación.
Factores que desencadenan la patología
Según las expertas, el déficit de atención puede tener varias causas y son los especialistas, como un neurólogo, psiquiatra o psicólogo, quienes dan el diagnóstico preciso. Sin embargo, aclararon que factores externos como el divorcio de los padres, la muerte de un familiar cercano, violencia doméstica, nacimiento de un nuevo hermano, entre otros, afectan directamente el comportamiento del pequeño.
Por otro lado, existen elementos físicos como desnutrición de la madre, consumo de medicamentos, ingesta de drogas durante el embarazo, que ocasionan la irritación en el cerebro del niño y esto trae como consecuencia trastornos, entre ellos, el déficit de atención.
En algunos casos es necesaria la medicación del afectado, pero esto lo determinará el médico tratante. Gracias a los fármacos se observará la disminución del estado de ansiedad en el infante.
Herramientas para los docentes
Aseguran las profesionales que trabajar con niños que padecen déficit de atención es una labor que requiere de mucha paciencia, pues generalmente las maestras terminan muy agotadas por las exigencias.
“Cuando el niño va más lento que el resto de sus compañeros la docente debe retrasarse para que no se pierda el hilo de la enseñanza, pero si el infante se adelanta entonces hay que brindarles más contenido para que no comiencen a interferir en las actividades de los demás”, explicó Zenaida Campos.
Entre las herramientas que se ofrecen a los educadores, se encuentran las adecuaciones curriculares con el que se pretende que el material se adapte al ritmo del niño con déficit de atención con relación al resto del grupo. Además, se realizan mesas de trabajo, talleres de capacitación y apoyo psicológico para bajar el nivel de estrés y ansiedad; así lo afirmó Zayra Gil.
También es importante que se le incluyan en roles importantes dentro del salón de clases, tal es el caso de llevar la asistencia, apoyar a la maestra en actividades que lo requieran, ser el semanero del aula, entre otros. Cuando el niño es rechazado se suele agraviar la patología, puesto que buscará la manera de llamar la atención de los demás.
Apoyo de los padres
En la actualidad la mayoría de los padres están inmersos en sus actividades laborales, razón por la cual es más complicado que el hijo reciba las atenciones adecuadas, y caen en el error de ser excesivamente permisivos. “Los representantes se sienten culpables de no dedicarle suficiente tiempo a sus niños y los dejan hacer todo lo que quieren, no les ponen barreras”, continuó Gil.
Es importante la interacción de los progenitores con los docentes por una labor en conjunto en el aula y en la casa. “De nada sirve poder controlar al alumno en el salón si en su casa no va a recibir la orientación adecuada”, enfatizó Campos.
Para un padre es difícil afrontar que su pequeño padece déficit de atención, es importante que sepa que se trata de una patología tratable con las debidas atenciones. “No todos los casos requieren de medicación”, aclararon las especialistas; además hicieron énfasis en la necesidad de tratar este problema desde la temprana edad, puesto que a medida de que el afectado crece se vuelve más difícil de controlar.
“Si de pronto los papás sienten que la situación se les escapa de las manos porque el niño no los obedece, es recomendable que se le incluya en tareas dirigidas, deportes, entre otras ocupaciones. “No es necesario el maltrato”, especificaron.
Igualmente, en casa los niños no deben sentirse rechazados, por esto los padres deben ofrecerles tiempo de calidad, haciéndoles ver que son queridos, valorados y respetados. /HD/ecg
Por: Herlis Domínguez/Foto: Karinés Sabino