Samsung ha renovado su línea Galaxy S, con el quinto modelo de una serie que ya ha vendido 200 millones de unidades en todo el mundo, se trata del Galaxy S5, un teléfono que representa una «vuelta a lo básico» para Samsung, pero sumando algunos detalles interesantes.Su construcción de plástico brillante sigue estando ahí, especialmente en los bordes que nuevamente intentan parecer de metal. Pero la compañía cambió un poco las cosas en la cubierta trasera, usando un plástico con pequeñas perforaciones, disponible en cuatro colores: azul eléctrico, negro, blanco y dorado.
El teléfono se mantiene en el tope de las especificaciones actuales, con un procesador quad-core de 2.5 GHz, 2 GB de RAM, una pantalla Full HD de 5.1 pulgadas y desde 16 Gb de almacenamiento.
La surcoreana aseguró que su interés esta vez fue responder a los intereses de los usuarios. La cámara mejora sumando 16 megapixeles de tamaño, un sensor más grande que el del S4 y un nuevo sistema de autofoco que promete detectar al sujeto en 0.3 segundos.
En cuando a conectividad, hay soporte para LTE y WiFI MIMO, que combinados ofrecen un modo de descarga mejorada. En cuanto a vida, Samsung incorporó un lector de huellas dactilares en el botón de inicio, el que puede ser utilizado para el desbloqueo del equipo, además de la autorización de pagos móviles en PayPal.
La empresa asegura que toda la información de las huellas queda alojada de forma local y no es compartida con terceros. También se anunció que el S5 es resistente al agua y el polvo (lo que no debe ser confundido con «a prueba de agua») por lo que está pensado para pequeñas exposiciones a estos elementos. Finalmente se incluyó un sensor de ritmo cardiaco para asistir en la actividad física.