Abril se consolida como el mes de la actividad física y la salud, una iniciativa global impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para combatir un problema creciente: el sedentarismo.
Considerado el “enemigo silencioso” de nuestro tiempo, no solo afecta la estética, sino que compromete profundamente el funcionamiento de órganos vitales, la estructura ósea y muscular.
Desde el Grupo Médico Santa Paula (GMSP), especialistas de diversas áreas advierten que el cuerpo humano está diseñado para el movimiento, y la falta de actividad física actúa como un factor de riesgo para patologías crónicas.
La doctora Carla Díaz, especialista en gastroenterología y endoscopia gástrica del GMSP, explica que la funcionalidad del sistema digestivo está intrínsecamente ligada a la actividad mecánica del cuerpo.
“La ausencia de movimiento físico impacta directamente en la salud gastrointestinal”, afirma, destacando tres puntos clave como son reducción del peristaltismo, alteración del microbiota (disbiosis) y el compromiso hemodinámico”, detalló.