Un gran susto se llevó Leida Oliveros, quien para el momento de los terremotos del 24 de junio se encontraba en un vagón del Sistema Metro en la estación Zona Rental.
Según relató a Avance “ya estábamos todos sentados esperando que el Metro arrancara, no había gente de pie, y de repente se fue la luz, nos quedamos a oscuras y empezó un ruido tan fuerte que nos impresionó, luego los vagones empezaron a moverse de un lado a otro y la gente arrancó a correr porque las puertas nunca se cerraron”.
Ella iba en compañía de cinco mujeres y dos niños, de 9 y 12 años respectivamente. Frente a las personas corriendo en medio del siniestro, todas se ubicaron bajo una columna y se abrazaron, esperando a que los movimientos cesaran, durante un tiempo que les pareció “eterno y mientras abrazaba al niño yo pensaba ¿por qué no se termina?”.
“Hubo gente que no salió del vagón, otros se quedaron abrazando la puerta del vagón, yo entre mi susto apenas logré verlos. Cuando todo se detuvo, subimos y arriba todo el mundo corría, señalaban los edificios diciendo ´mira cómo se movió aquel´. Cuando llegamos al terminal de Plaza Venezuela estaba cerrado, ahí sí nos asustamos un poco por la incertidumbre de cómo nos íbamos a regresar”, agregó.
Mientras esperaban, sintieron un temblor nuevamente, lo que aumentó el nerviosismo al no lograr establecer comunicación con sus seres queridos. “Al rato abrieron las puertas y todo el mundo entro como loco, sí había autobuses para casi todos lados. Llegamos como a las 7:15 o 7:20 aquí a Los Teques”.