A 31 días del desbordamiento del río no dan con el paradero de ellos
RONALD PEÑARANDA
Han pasado 31 días y Marcos Augusto Vargas y Marcos José Romero González, arrastrados por las aguas del río San Pedro, en la entrada del sector Ramo Verde en Los Teques, el pasado 11 de agosto, siguen desaparecidos, pero sus familiares no pierden las esperanzas de encontrarlos.
“Dios mío, ¿dónde estarán?, ¿será que se los tragó el río?, son dos preguntas que una y otra vez se hace Eglis Escobar, hermana de Marcos Augusto, pero que lamentablemente nadie les da respuesta.
Manifestó que el irrestricto apoyo que recibieron de Protección Civil y de otros organismos de prevención, encargados de las labores de búsqueda, se ha ido diluyendo a medida que han pasado los días.
Mantienen comunicación vía WhatsApp con un funcionario de PC, que esta incorporado a la operación. “A él siempre le preguntamos como van los trabajos”.
“Buenos días el día de ayer (jueves) se realizó un patrón de búsqueda entre Santa Lucía (Valles del Tuy) y Acevedo (Barlovento). Hoy se efectuarán labores en los mismos sitios. Les recuerdo que no es solo su familiar, tenemos varias personas desaparecidas, les comento esto para que sepan que los trabajos continúan, por el río y sus riberas”, este fue el último mensaje que recibieron de parte de PC el viernes 10 de septiembre.
Dijo que no quieren que las autoridades se olviden de ellos, por eso insisten en el acompañamiento de las instituciones que le ofrecieron ayuda cuando ocurrió el suceso.
En apenas seis meses esta familia ha enfrentado dos duros golpes, el primero lo recibieron el 1 de enero de este año con la muerte de la madre de ellos y ahora a la desaparición de Marcos Augusto. “Con todo estos sentimos una mezcla de tristeza, angustia e impotencia”.
“Nosotros hemos hecho todo lo que ha estado a nuestro alcance. Fuimos a la morgue de Bello Monte (Caracas), a Santa Teresa del Tuy, a reconocer unos cuerpos y nada que lo hallamos. A veces creemos que está vivo y que no tiene memoria. Tenemos fe, Dios grande y milagroso”, apuntó.
Recordó que el último día que lo vio fue el 10 de agosto, un día antes del desbordamiento del río. “Hablamos chévere”.