La continuidad del conflicto en Irán incrementa los riesgos para la seguridad alimentaria global, especialmente en países de bajos ingresos que dependen de las importaciones, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El economista jefe del organismo, Máximo Torero, presentó en Brunéi un informe reciente sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio, iniciado el pasado 28 de febrero, en las cadenas de suministro.
El documento destaca que la principal amenaza radica en los bloqueos en el estrecho de Ormuz, punto crítico por donde transita una parte significativa del comercio global.
“El conflicto plantea riesgos adicionales para la seguridad económica y alimentaria mundial. Las interrupciones en las exportaciones de petróleo, gas y fertilizantes ya han provocado fuertes aumentos de precios”, señala el informe publicado en la cumbre ministerial de la FAO para la región Asia-Pacífico.
Torero subrayó que la prolongación de las hostilidades agravaría las consecuencias sobre la población mundial, ya que en los próximos meses se reduciría la producción y distribución de alimentos, lo que conllevaría un alza de precios que afectará con mayor fuerza a las economías vulnerables.
Consecuencias en América Latina
En relación con América Latina, la FAO advirtió que los agricultores, quienes ya enfrentan condiciones de mercado difíciles por los bajos precios de las materias primas, podrían no ser capaces de costear un nuevo aumento en los insumos y se verían obligados a reducir el uso de fertilizantes.
El documento destaca el caso de Brasil, al ser una potencia agrícola que obtiene una quinta parte de sus fertilizantes del Golfo Pérsico, lo que la deja en una posición «directamente vulnerable a los cuellos de botella logísticos» generados por la situación en Oriente Medio.